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J. Neuro-Ophthalmology,
vol 23, No. 2, 2003
Case
Report
Se presenta
el caso de una paciente de 75 años de edad que consulta por disminución
de AV en OD y dolor periocular. Al examen su AV era OD: 20/70 y OI: 20/20,
presentaba además un defecto pupilar aferente derecho, edema sectorial
del disco óptico derecho y en el campo visual del OD. un defecto
inferotemporal. La paciente tenía como único antecedente
sistémico hipercolesterolemia en tratamiento con Gemfibrozil. El
examen clínico fue negativo. La ES fue de 27 mm/h. Se hizo el diagnóstico
de AION no arterítico y fue medicada con Ácido acetil salicílico.
El cuadro mejora con recuperación de la AV en OD a 20/25 y desaparición
del dolor.
Tres meses más tarde la paciente vuelve a la consulta con disminución
de AV en OD a cuenta dedos, dolor periocular, defecto pupilar aferente
y deterioro del campo visual a pesar de la resolución del edema
del disco óptico. En esta oportunidad la ES fue de 29 mm/h y la
Proteína C reactiva negativa. Se inicia tratamiento con prednisona
80 mg día. Se realiza biopsia de arteria temporal cuyo resultado
fue negativo. La corticoterapia fue disminuyéndose progresivamente.
Un mes después la AV mejoró a 20/60 en OD pero se observó
la presencia de exoftalmos de 3 mm homolateral y la reaparición
del dolor al suspender los corticoides. La TC reveló una masa homogénea
bien delimitada en el vértice orbitario que se extendía
a través de la fisura orbitaria superior. Se realizó una
biopsia que informa: proceso inflamatorio crónico compuesto por
linfocitos, células plasmáticas y algunas células
epitelioides. Las tinciones de inmunohistoquímica fueron negativas
para citoqueratinas, S-100 y HMB-45. Los marcadores linfoides mostraron
un mix de células B y T sin restricción de cadenas livianas.
A partir de estos hallazgos se revisó la biopsia de arteria temporal
y se hallaron cambios compatibles con Arteritis Temporal. La evaluación
clínica de la paciente volvió a ser negativa.
Debido a la intolerancia al tratamiento con corticoides se decidió
realizar radioterapia externa. La paciente recibió una dosis total
de 2000 cGy durante dos semanas. Un mes después los signos orbitarios
habían desaparecido y la AV era normal.
Discusión
Las inflamaciones
orbitarias pueden ser procesos aislados o estar asociados a enfermedades
sistémicas como la Granulomatosis de Wegener, la Poliarteritis
Nodosa, Sarcoidosis o más raramente a Arteritis Temporal. En estos
casos el compromiso orbitario generalmente es subagudo y bilateral. El
diagnóstico suele ser difícil, ya que las pruebas de laboratorio
pueden ser negativas y el compromiso sistémico puede aparecer años
más tarde.
Esta presentación inusual de inflamación orbitaria asociada
a Arteritis Temporal demuestra que los hallazgos patológicos de
esta pueden ser clínicamente inespecíficos y que el tratamiento
con radioterapia puede ser efectivo en esta situación.
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Department
of neurology, Hospital of the University of Pennsylvania, Philadelphia.
Pennsylvania, USA.
Current Opinion in Ophthalmology. Vol. 13. No. 6.347-351.December 2002
Luego de una
introducción donde se mencionan las caracteríscticas clínicas,
los autores hacen una revisión de los diagnósticos diferenciales,
modo de evaluación y diferentes tratamientos empleados en los pseudotumores
orbitarios.
También conocido como Sindrome de Inflamación Orbitaria
Idiopática (SIOI), el psudotumor inflamatorio es de diagnóstico
de exclusión luego de descartar otras entidades. Su origen es probablemente
autoinmune pudiendo ser desencadenado por factores genéticos, ambientales
y virales. Puede ocurrir en cualquier grupo etario y su presentación
es habitualmente aguda. Sus síntomas y signos más característicos
son : dolor, proptosis, edema palpebral, fotofobia, quemosis e inyección
conjuntival y diplopia. En los adultos tiende a ser unilateral, mientras
que los niños presentan cuadros bilaterales que cuando se asocian
con iritis tienen peor pronóstico. Si bien esta entidad comienza
habitualmente en forma abrupta, existen formas de presentación
subagudas y crónicas que tienen tendencia a recurrir. El SIOI puede
afectar cualquier estructura desde la glándula lagrimal en la órbita
anterior hasta el seno cavernoso en profundidad.
De a las estructuras afectadas pueden clasificarse en anteriores, posteriores,
apicales, dacrioadenitis, miositis, periescleritis y perineuritis pudiendo
ser localizados y difusos.
Histopatológicamente son infiltrados mixtos de linfocitos, macrófagos,
polimorfonucleares y celulas plasmáticas. Las formas crónicas
se asocian con fibrosis. Desde este punto de vista pueden clasificarse
en linfoides, granulomatosos y esclerosantes.
Diagnósticos
Diferenciales: Las entidades que con mayor frecuencia ofrecen
confusión son la celulitis orbitaria y la oftalmopatía endócrina.
Otros diagnósticos diferenciales son: sarcoidosis, tumores linfoides,
linfangioma, metástasis y enfermedades como la granulomatosis de
Wegener.
La respuesta rápida a los corticoides es crucial a la hora de establecer
el diagnóstico.
Distinguir entre Neuritiis Optica Idiopática (NOI) y Perineuritis
a pseudotumor (PS) suele ser dificultoso.
Los autores insisten en diferenciar al pseudotumos de cuadros que presentan
signo-sintomatología similar a fin de no postergar el dignóstico
de enfermedades donde el tratamiento puede mejorar el pronóstico.
Diagnóstico:
Los autores, basados en el trabajo de Kline y col. infieren que si bien
la TC puede mostrar el edema de los tejidos blandos, la RMN con imágenes
coronales y saturación grasa tiene más sensibilidad y debe
ser , cuando está disponible, el estudio inicial en el diagnóstico.
La lesión se observa hipointensa en T1 e isointensa o levemente
hiperintensa en T2. Los estudios serológicos son necesarios para
excluir causas sistémicas.
La biopsia no se realiza habitualmente reservandose en los pacientes con
múltiples recurrencias o mala respuestra al tratamiento.
Tratamiento:
Los corticoides son la base del tratamiento administrandose durante varios
meses para asegurar la remisión del cuadro. La respuesta es típicamente
rápida 24 a 48 hs. Posteriores al comienzo del tratamiento. Se
utiliza prednisona oral en dosis de 60 a 100 mg/día disminuyendose
la dosis durante semanas o meses. Los autores refieren que algunos reportes
apoyan el uso de pulsos intravenosos de metilprednisolona en dosis que
varían entre 1 mg/kg /día hasta 1000 mg en dosis total/día
en pacientes con enfermedad inflamatoria muy agresiva.
La radioterapia puede emplearse en los pacientes que no responden a los
esteroides o que desarrollan cuadros rápidamente progresivos, con
modesta eficacia .
Para los pacientes que son refractarios tanto a la corticoideo como a
la radioterapia, se hace referencia a trabajos que emplean quimioterápicos
inmunosupresores como la ciclofosfamida, el metotrexate y la ciclosporina.
Los autores refieren a Bernardino y col. que estudió 3 pacientes
con glaucoma por cierre angular y pseudotumos orbitario. La elevación
de la presión fue causada por la rotación anterior del cuerpo
ciliar causada por efusión coroidea secundaria al psudotumor orbitario.
Los cuadros se resolvieron mediante el tratamiento de la enfermedad orbitaria.
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